Microrrelatos

LA ESQUINA DE LA VIDA

Pasó a su lado sin rozarle. Golpeado por su presencia, casi se había girado para mirarla cuando recordó que él no creía en los flechazos ni en el amor a primera vista…. “¡Tonterías de románticos y bobalicones atiborrados de novelas rosas y comedias de sobremesa!” Se dijo, y continuó su camino.

Dos pasos más allá, la echaba tanto de menos que, olvidando sus principios, volvió la vista atrás y la buscó entre la multitud… Pero era tarde, ya había doblado la esquina de su vida.

PESADILLA

Refugiado entre las sábanas, el pequeño se abraza a sus rodillas como el náufrago se aferra al último tronco en el que flota su vida.

En medio del océano de la noche, las pupilas se pierden como un grito en la tempestad.

La respiración entrecortada, anhelante, expectante.

Con las mejillas empapadas y la angustia a borbotones, retuerce sus pensamientos buscando una salida.

Primero es un gemido, después un susurro, finalmente un grito desesperado, un llanto de socorro. Un mensaje en una botella.

Se intuye la calma.

A lo lejos, los sonidos del puerto alimentan la esperanza de salvación y la luz del faro se cuela por las rendijas de la puerta.

Envuelto en un abrazo, el pequeño emerge de las profundidades atragantándose de vida, mecido por las olas, resucitado con un beso.

El mar está en calma, el sol vuelve a brillar.

Ya ha pasado todo.