PRIMEROS CONCURSOS “ERIK, HIJO DE ÁRKHELAN”

Durante el mes de mayo hemos conocido los ganadores de la primera edición de concursos de dibujo y relato “Erik, Hijo de Árkhelan”.

En el blog de la novela podéis ver todas las obras pre-seleccionadas así como el resultado final (ya hemos incorporado todas los dibujos presentados a la sección de fan art de esta web):

http://erikhijodearkhelan.wordpress.com/category/concursos/

Desde aquí queremos dar las gracias a todos los participantes y felicitar a los que se han llevado un premio.

Ojalá el próximo año sean muchos más los que se animen a participar.

ENTREVISTAS

Desde que “El Amanecer del Guerrero” salió a la luz, han sido muchos los blogs que han tenido la amabilidad de colgar diferentes reseñas, noticias u otro tipo de publicaciones sobre la novela. También ha habido algunos… perdón, algunas administradoras de blogs de literatura juvenil que se han puesto en contacto conmigo para entrevistarme.

A continuación os pongo los enlaces a las entrevistas que han aparecido hasta el momento, y aprovecho para dar las gracias -una vez más- a sus autoras:

Ojo, esta entrevista es la única que me ha hecho un chico

Seguimos con las chicas 🙂

FESTIVAL DE TEATRO EN EL COLEGIO MIRALVENT

Con motivo del “Día del Libro”, el Colegio Miralvent organizó un festival literario que incluyó la representación de tres obras de teatro: “El Perfecto Caballero”, “Perro Rabioso y Chupete Veloz” y “Del Combate de Don Rodrigo con el Moro Abduláh”.

Los actores, alumnos de 4º a 6º de Primaria, hicieron un gran papel y deleitaron a sus compañeros de cursos inferiores.

Hasta ahí los datos, ahora mi opinión como autor:

He tenido la suerte de poder ver muchas representaciones de estas obras, y debo reconocer que ésta no ha desmerecido lo más mínimo. Quiero dar la enhorabuena a los actores que tan bien aprendieron sus papeles y que tanto entusiasmo y trabajo han puesto en la preparación y en la representación de estas obras.

Perro rabioso y chupete veloz

En un bar del oeste. En una mesa están sentados cuatro hombres jugando a las cartas. El resto está en la barra bebiendo, menos un hombre que está sentado en la oscuridad con el sombrero tapándole la cara. Todos están hablando tranquilamente. Entra un granjero corriendo.

Granjero: ¡Viene Perro Rabioso con su banda! ¡Viene Perro Rabioso con su banda!

Hombre 1: (Al granjero) ¿Cuántos son?

Granjero: Cinco, y vienen hacia aquí.

Hombre 1: ¡Huyamos!

Hombre 2: Demasiado tarde, ya están aquí.

(Entra Perro Rabioso con cuatro cómplices. Se dirige a la barra)

Perro Rabioso: Camarero, Whisky para mí y para mis hombres.

(El camarero sirve con nerviosismo. Beben y dejan los vasos en la barra. P.R. se dirige a la mesa)

P.R: ¿Puedo jugar?

Jugador 1: (Nervioso) Estamos justos.

(P.R. le dispara)

P.R: Estabais. ¡Reparte!

(Juegan un poco)

P.R: Póquer de ases. He ganado.

Jugador 2: ¡Pero si no tienes ningún as!

P.R: ¡No me lleves la contraria! (Coge el dinero y lo guarda)

Compinche 1: Oye, Perro Rabioso, el otro día oí decir que en este pueblo hay uno que desenfunda más rápido que tú.

Comp. 2: Sí, yo también he oído algo.

P-R: ¡Imposible! ¿Quién es ese inútil?

Comp. 3: Le llaman Chupete Veloz, es un ayudante del Sherif.

Comp. 4: Podemos ir a buscarle y reírnos un poco (Ríen)

P.R: Buena idea, hace mucho tiempo que no mató a nadie.

Comp. 1: Pero si has matado a uno hace un minuto.

P.R: Eso para mí ya es mucho tiempo.

(El hombre que estaba sentado se levanta y se dirige a P.R.)

Chupete: No hace falta que busquéis a nadie, yo soy Chupete Veloz y soy más rápido que tú.

P.R: Ja, ja, ja.

Hombre 4: Chupete, ten cuidado, P.R. es capaz de dispararte antes de que parpadees.

Chup: No me asustan los perros.

(P.R. se levanta. Se separan y cada no se sitúa en un extremos del escenario enfrentándose al otro)

P.R: Ten cuidado con lo que dices, cachorrillo.

Chup: ¿A quién llamas cachorrillo, saco de pulgas?

P.R: A ti, mocoso.

(Se disponen a disparar. Entra el sherif y detiene el duelo)

Sherif: ¡Alto, chupete! ¿Qué ha pasado aquí?

Chup: Perro Rabioso ha matado a un hombre y  quiere que le den una lección de puntería.

Sherif: Perro Rabioso, quedas detenido por asesinato. Tú y tus hombres pasaréis la noche en la cárcel y mañana os llevaremos a la ciudad para que os juzguen.

P.R: No podrás detenerme. (A sus hombres). Cogedle. (Le cogen)

(A Chupete) Sigamos con lo nuestro, ¿por dónde íbamos?

Chup: Me habías llamado mocoso, perro vagabundo.

(Se enfrentan y  empiezan  a mover las manos alrededor de las pistolas. P.R. va a desenfundar, pero Chupete es más rápido. Dispara dos veces y le arranca las pistolas de las manos. P.R. Se queda paralizado. Chupete se dirige a los compinches de P.R.)

Chup: Soltadle (Le sueltan atemorizados) Dejad ahí vuestras armas. Marchaos de la ciudad y no volváis nunca más por aquí. (Salen corriendo todo menos P.R.)

P.R: Me las pagarás, chiquitín.

(Chupete hace ademán de ir a por él y P.R. sale corriendo. Todos gritan de alegría)

Camarero: Gracias, Chupete, nos has salvado.

Hombre 5: Sí, muchas gracias.

Chup: Solo cumplo con mi deber.

Sherif: Chupete has demostrado tu valor y tu habilidad. De ahora en adelante, tú serás el Sherif del pueblo.

Chup: No, señor, muchas gracias, pero prefiero que todo siga como antes. ¡Camarero! ¡Whisky para todos!

FIN

El cuarto mosquetero

ESCENA I

(Aparece un joven, lleva un espada y una bolsa de dinero en el cinto)

Dartañán: Así que esto es París, la tierra de las oportunidades.

(Aparecen 3 bandidos)

Bandido 1: Y de los bandidos, dame tu dinero si no quieres que te agujeree.

Bandido 2: Sí, quítate ese peso de encima (Señalando la bolsa de dinero)

Bandido 3: ¡Venga! ¿Qué estás mirando?

Dartañán: A quién de los tres voy a desarmar primero.

Bandido 1: Bocazas, lucha conmigo.

(Empiezan a luchar, desarme a los tres y los golpea haciéndolos caer)

Dartañán: ¿Qué os creíais?

Aramis: ¿Qué ha ocurrido?

Portos: ¿Qué hacen estos hombres en el suelo?

Dogos: ¿Quien sois?

Dartañán: Mi nombre es Dartañán, estos bandidos intentaban robarme y les he dado una lección.

Aramis: ¿¡A los tres!?

Portos: Debes ser un buen espadachín

Dogos: ¿Quizá te interese unirte a los mosqueteros del rey?

Dartañán: ¿Qué debo hacer?

Aramis: Ven con nosotros.

Dartañán: ¿Y éstos?

Portos: Nosotros nos encargaremos de ellos.

Dogos: Sí, los llevaremos a la cárcel

(Salen llevándose a los bandidos)

ESCENA II

(Entran los tres mosqueteros y Dartañán)

Dartañán: Así que defender a los ciudadanos y mantener el orden.

Aramis: Sí, esa es la misión principal de los mosqueteros.

Dogos: Bueno, y obedecer al rey.

Portos: Y muchas otras cosas que irás aprendiendo.

Aramís: Si consigues que el rey te admita.

Dartañán: ¿Qué debo hacer?

Dogos: Demostrar tu valor y tu lealtad.

(Entra un muchacho corriendo)

Muchacho: Aramis, Portos, Dogos. Al fin os encuentro.

Aramis: ¿Qué ocurre?

Muchacho: Han raptado al príncipe heredero.

Portos: ¿Quién ha sido?

Muchacho: Los hombres de Gormam. Piden cincuenta mil monedas de oro por su rescate.

Dogos: Debemos encontrarles y darles una lección.

Aramis: Creo que sé dónde pueden estar.

Portos: Vamos Dartañán, esta es tu oportunidad de convertirte en un mosquetero.

(Salen)

ESCENA III

(Aparecen varios banidos y el príncipe amordazado, y  con las manos atadas)

Gormam: Vuestro padre deberá pagar cincuenta mil monedas de oro por vuestra libertad.

Príncipe: mmmm (gestos amenazadores)

Secuestrador A: Puedes decir lo que quieras.

Secuestrador B: Nadie podrá liberarte

Secuestrador C: Ni siquiera esos fanfarrones de los mosqueteros.

(Aparecen los tres mosqueteros y Dartañán)

Aramis: ¿Decíais?

Todos: ¡Los mosqueteros!

Gormam: ¿Cómo han logrado entrar aquí? ¿¡Y mis guardianes!?

Portos: No hay guardianes capaces de detener a los mosqueteros.

Secuestradores: Eso habrá que verlo.

(Empiezan a luchar. Aparecen más villanos y detienen a los mosqueteros)

Gormam: Parece que sí que se os puede detener.

Dartañán: (Apareciendo de repente) ¡No, no se puede!

(Lucha y libera los mosqueteros)

Mosqueteros: ¡Uno para todos y todos para uno!

(Vencen a los bandidos y liberan al príncipe)

Príncipe: ¿Cuál es tu nombre?

Dartañán: Dartañán, alteza.

Príncipe: ¿Eres mosquetero?

Dartañán: Eso pretendo

Aramis: Creo que ha demostrado su valor, alteza

Príncipe: Así es, podéis estar seguro de que entraréis en el cuerpo de honor del rey.

Dartañán: Gracias alteza.

Mosqueteros: ¡Bienvenido a los mosqueteros!

(Se abrazan y salen)

FIN

El perfecto caballero

(En la corte del rey Arturo. Sentados alrededor de una mesa redonda, hay un sitio libre)

Arturo: Caballeros, sir Percival nos ha traicionado y se ha marchado con nuestros enemigos, los caballeros de la Luna Negra. Ahora queda una silla libre en la mesa redonda. ¿Quién la ocupará?

Caballero 1: ¿Hay algún joven en Camelot que sea digno de ocupar ese lugar?

Caballero 2: Hay varios pretendientes, tendremos que elegir al que nos parezca mejor.

Caballero 3: ¿Y cómo lo haremos?

Caballero 1: ¡Elegiremos al mejor guerrero!

Caballero 2: No, eso no es lo fundamental. ¡Ha de ser un caballero! Educado y cortés.

Caballero 4: Debe ser alguien culto e inteligente, no queremos un montón de músculos que no sepan pensar.

Arturo: Bueno compañeros, pienso que lo mejor será conocer a los jóvenes aspirantes. ¡Que pasen de uno en uno!

(Sale un paje y entra con un joven)

Arturo: ¿Cómo os llamáis?

Joven 1: Oswald, mi señor.

Arturo: ¿Creéis que sois digno de ocupar la sede vacante?

Joven 1: ¡Sí, Señor!

Arturo: Está bien, ya os podéis ir

(Se va)

Caballero 1: ¡Que rápido decidís!

Arturo: No quiero fanfarrones entre mis caballeros. ¡El siguiente!

(Entra otro joven. Se arrodilla frente Arturo)

Arturo: ¿Quién sois y para qué venís?

Joven 2: Soy Robert Kent, vengo para ocupar la silla vacía de la mesa redonda y dedicar mi vida a luchar por vos, mi señor.

Caballero 2: ¿Sois buen guerrero?

Joven 2: Eso pienso. Aún no he encontrado a nadie capaz de derrotarme.

Caballero 3: Podríais demostrárnoslo. Luchad conmigo.

(Luchan pero rápidamente el caballero 3 derrota al joven)

Joven 2: Sois un traidor, me habéis atacado cuando aún no estaba preparado.

Arturo: No os preocupéis, no es ninguna humillación ser derrotado por sir Gawain. Podéis marchaos. Y avisad al siguiente, por favor.

Caballero 4: ¿Lo despedís por no ser buen guerrero?

Arturo: No, lo despido por no reconocer su debilidad.

(Entra otro joven)

Joven 3: ¡Que Dios os guarde señores!

Arturo: Bienvenido sea tan desenvuelto caballero. ¿Cuál es vuestro nombre, amigo?

Joven 3: Lanzarote del Río. He oído que faltaba un caballero para ocupar la silla vacía de la mesa redonda y he venido para ver si podría ser yo el afortunado.

Caballero 1: ¿Qué os hace pensar que lo merezcáis?

Joven 3: Nada, pero por probar. . .

Caballero 2: ¿Sois buen luchador?

Joven 3: De pequeño jugaba con mi padre a los guerreros, y no se me daba mal del todo.

Caballero 3: Veamos que tal lo hacéis.

(Luchan y Lanzarote desarma al Caballero 3 fácilmente)

Joven 3: Tomad señor, esta espada es vuestra.

Arturo: ¡Habéis desarmado al mejor guerrero de todo Camelot!

Joven 3: Bueno, todo es cuestión de adelantarse a los movimientos del otro. Tampoco es tan difícil.

Caballero 4: ¿Quién es vuestro padre? ¿Sois de origen noble?

Joven 3: Mis padres son campesinos y yo he pasado toda mi vida ayudándoles. Y sí, soy de origen noble.

Caballero 4: Pero no habéis dicho que vuestros padres son campesinos. ¿Cómo es que sois de origen noble?

Joven 3: Lo soy porque mi padre es un buen trabajador, que cumple sus obligaciones y es un fiel servidor del rey. Decidme si puede haber un origen más noble.

Arturo: No, amigo mío, no se puede. Y vos habéis demostrado ser un buen descendiente de tan fiel vasallo. Yo os elijo para ocupar la plaza abandonada por un traidor y confío en que sabréis limpiar con vuestro honor la mancha que un llamado noble dejó con su traición.

(Lanzarote se arrodilla frente a Arturo. Este saca su espada y poniéndosela en el hombro, dice)

Arturo: Yo os nombro caballero, sir Lanzarote.

(Los caballeros golpean la mesa como señal de alegría)

Joven 3: Gracias Señor, gracias caballeros. Os agradezco de todo corazón la confianza que habéis puesto en mi, y pido a Dios que me dé fuerzas para no defraudaros.

(Los caballeros abrazan a sir Lanzarote. Salen)

FIN